30 ene. 2013

Abrazada al tiempo.

Hay días en los que te da por recordar, sin más. Tu cabeza llega a un punto de masoquismo en el que da igual si pensar en el pasado es algo positivo o si, por el contrario, va arruinarte lo que viene ahora.
Quizás lo importante no sea clasificar los pensamientos como buenos o como malos. Quizás lo importante sea que lo has vivido, y que en la mayoría de imágenes que te llegan sales sonriendo. 
¿Para qué arrepentirse de algo? ¿Acaso han inventado ya una máquina en la que puedas volver atrás en el tiempo para cambiarlo? Entonces está claro: da igual el pasado. Lo importante es seguir escribiendo tu historia, y que te ayuden a hacerlo aquellas personas que sabes que son de verdad, que te lo han demostrado, haga toda una vida que la conoces, o haga dos semanas y te haya demostrado más que muchas otras. 
¿Y si no consigues ser positivo? Da igual, la cuestión es intentarlo. Yo aun no lo he logrado.
Pero dicen que si te duelen los recuerdos, siempre puedes curarlos con ginebra ¿no?
Pues adelante, vamos a emborracharnos hasta olvidar, o hasta que no duela, o hasta engañarnos.

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